lunes, 1 de abril de 2013



SOLDADO CLASE 63 

(En memoria a los héroes de Malvinas)



Aún sangran las heridas,
perduran los recuerdos de los ausentes,
los que ofrendaron su vida por la Patria
y que el enemigo impiadoso arrebató.

Pasaste de pibe a soldado
sometido por dos enemigos;
el de las armas invasoras 
y el dictador lejos de
ser tu camarada.
Y en el medio un pueblo de 
ojos vendados y engañado 
en su sentimiento de patriota.

Un Abril te metiste en el barro;
empezaste a sentir ese frío que 
te calaba hasta el alma,
y sufriste el hambre que nunca 
imaginaste que podías padecer.

Hasta que un día te golpeó 
el hierro del odio, 
infectado de pólvora,
la munición asesina surcaba el espacio 
entre la tierra y el cielo.
La artillería enemiga no durmió 
aquélla noche;
una noche que no querés 
que vuelva nunca más.

Sobre el horizonte la locura 
se elevaba como un trueno
mientras el resplandor iluminaba a
tus hermanos arrancados de la vida.
Vos, permanecías oculto en la 
profundidad del miedo mientras 
los recuerdos venían a tu encuentro.
Esperabas ése resplandor que
pusiera final a tu escena,
pero jamás llego.

Pasaron unos cuantos años y
la misma turba, el mismo cielo
te vieron volver con el peso 
de tu pasado de guerrero.
Las cruces blancas, los rosarios celestes,
en Darwin la sangre ya no brota 
pero quedan hermanos 
que viven en un suelo 
que es nuestro y que la Patria 
aún hoy reclama.



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