EN VORAGINE
Hay una vorágine mediterránea
dentro mío;
huesos dementes
inventan mil maneras de ahogar
mi alma.
Las curvas de mis cartílagos
son viñedos maduros
con miles de
aprehensiones en flor.
Mi edad, la arena insípida
que desmorona experiencias
a través de su progresión.
Hoy las tempestades se me oponen
y temo haber comenzado a extraviarme.
Entre el rugir de mis oídos,
como un torrente en una lata,
descubro un hombre sin alma .
(nada más ligero que un hombre sin alma)
Las míticas cavernas de mis días
se condensan en páginas de libros
que gotean.
que gotean.
Con ellos grabaré mi
vida en los estantes
del taller de obituarios,
del taller de obituarios,
un hueco donde sobrevivo hacinado,
sin olvidarme de mis círculos
tan insólitos como una bruja entre las olas.